Mi compañera soledad.

Hoy estuve reunida con un grupo de vecinos de la torre de apartamentos donde vive mi padre, son sus vecinos, un grupito de entre 50 y 60 años, puros experimentados, gente que sabe de la vida, la conocen más que la palma de sus manos, aunque son conscientes de que nunca se deja de aprender en esta vida, que a cada instante de ella se aprenden cosas nuevas, se aprende a vivirla mejor, a tener una placentera y feliz estadía aquí.
Este conjunto de experimentados personajes, de los cuales he aprendido mucho, más que todo a disfrutar la vida con todas sus disparatadas y que siempre habrá tiempo e inspiración para inventar un buen chiste. Entre estos ejemplares de la fortaleza y del tiempo está una dama, que en estos momentos vive sola, de vez en cuando la acompañan o visitan sus hijos, que viven en las mismas residencias, o su hermano pero es más el tiempo que pasa sin ellos que con ellos, está el popular árabe, un señor muy jocoso que vivía solo con su hija, la cual ya no vive en el país, los rumores dicen que tiene una compañera clandestina que lo visita de vez en cuando, el ingeniero, un ser de paz, tiene su linda familia pero forma parte del grupo, el ex vigilante, un hombre amable y humilde, el cual conozco poco su historia, y mi papá, que vive solo, creo que así lo quiso, lo prefiere así, tiene una pareja que lo visita y ayuda pero él prefiere que no viva con él, su mamá (mi abuela) lo visita también y se pasa unos días con él, mis hermanas y yo que a veces lo visitamos y acompañamos; los describo porque estas son personas que con el pasar del tiempo han quedado solos, unos lo prefieren así, es por voluntad propia, les gusta estar así, otros saben que la soledad no es buena y no la aconsejan simplemente están solos porque así quedaron con el pasar de las circunstancias. 
Estamos llenos de mucha compañía como también de soledad
Existirán aquellos momentos que no tendremos ni un respiro individual, como aquellos en los que solo estaremos con nuestro pensamiento, maquinando y maquinando lo que fue y no fue, pudo o no haber sido, lo que dejaste hacer o hiciste que no debías, o debías pero te da remordimiento, de lo que te arrepientes y de lo que estás orgulloso de haber hecho así fuera una locura, esa locura que decían imposible y tú lograste posible, tantas cosas buenas o medio buenas, malas o horrorosas que hacemos o dejamos de hacer son lo que nos hace ser quienes somos, y cuando estamos en compañía de soledad nos ayuda a comprender lo que somos o quiénes somos, a conocernos más, aceptarnos y querernos, enamorarnos de nosotros mismos porque un principio de vida es amarse a sí mismo, sin llegar a ser idolatría, simple y llanamente saber y comprender el valor que tenemos y comprender que para querer a otros tienes que quererte a ti. Tenlo como una frase diaria o filosofía de vida, si tengo la capacidad de amar a otros sin amarme, no estoy amando con totalidad o como debería, porque allí es donde comienzan las fallas en las relaciones, en las que pretendes que la otra persona va a llenar ese vació que tienes, eso que te falta, y no es así. Uno está completo. No pretendas que otros llenaran el vació o lo que te “falta”, eso te compete a ti sin duda.


Después de todo, un día te levantarás de la cama y puedes estar acompañada o a solas pero sentirás que te falta algo, te faltas tú. 

Besitos chiquitos..
Daili.-

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