Andrés Manuel

El escritor inglés Graham Greene pasó por Tabasco en 1938 y lo registra en su libro “Caminos sin ley”. Allí cuenta que se entrevistó con un dentista estadounidense que vivía en Frontera, Tabasco, con quien sostuvo el siguiente diálogo:
   --Lo único malo de Garrido era que… había atacado a la iglesia. Con eso nunca se gana nada, dijo. Si no hubiera atacado a la iglesia todavía estaría aquí.
   --Pero parece que consiguió lo que quería –dije—no hay curas, no hay iglesias.
   --Oh –contestó ilógicamente--, aquí nadie se interesa por la religión. Hace demasiado calor.
Tomás Garrido Canabal fue un gobernador de Tabasco, que ejerció el gobierno de manera autoritaria, entre 1919 y 1935, y aplicó una política anticlerical, muy al estilo de la política del PRI de la época, pero como en ninguna otra parte del país. Decretó que los sacerdotes solo podían ejercer si estaban casados; organizaban asambleas culturales en las plazas donde se leían discursos o poemas contra la religión y se quemaban imágenes religiosas. Los templos fueron derribados o convertidos en escuelas; se prohibió tanto el uso de cruces sobre las tumbas como los escritos que hicieran referencia a dios; las fiestas religiosas fueron sustituidas por ferias regionales; se quitaron los nombres religiosos de lugares y espacios públicos y se usaban nombres de héroes, maestros, libertadores locales, artistas y sabios.
De ese México profundo viene Andrés Manuel López Obrador, el candidato que el domingo ganará las elecciones, a menos que haya un fraude descomunal y escandaloso. Le dicen El Peje porque en Tabasco es la palabra que se usa por pez. Nació en el pueblo de Tepetitán, municipio de Macuspana, Tabasco. 
En 2006 ganó las elecciones y se las robaron. Esa vez perdió por 0.5 por ciento. Esta vez deberá ganar con una ventaja incuestionable para que no haya sorpresas. Una victoria suya quiebra el dominio neoliberal en México y abre otros horizontes, incluso para la región, aunque eso no se diga. 
Está abiertamente contra la privatización de Petróleos de México y contra el entreguismo que los sucesivos gobiernos del PRI y del PAN han mantenido con Estados Unidos.
Un dato más. En los años 90 cuando se vivían momentos de tensión en Chiapas acudió a tres reuniones con el Sub comandante Marcos. Se propuso convencerlo de una tregua para evitar la represión. Todo parece indicar que Marcos se convenció y luego en un comunicado planteó la tregua. Tiempos después el presidente Zedillo aplastó las posibilidades de diálogo y en febrero de 1995 ordenó la represión contra los indígenas, campesinos y zapatistas.
El domingo va a comenzar otra página para México y para Latinoamérica. Parece que sí. 
(Orlando Villalobos)

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